La economía solidaria son las miles de empresas que producen en todo el mundo productos y servicios con unos principios sociales y éticos que contribuyen a construir otra economía mucho más solidaria.
La Economía Solidaria, podría considerarse una derivada de la Economía Social, pero probablemente la supere, al menos en la expresión de su voluntad transformadora, tanto por sus postulados teóricos, como en su práctica empresarial. Pretende incorporar a la gestión de la actividad económica, los valores universales que deben regir la sociedad y las relaciones entre toda la ciudadanía: equidad, justicia, fraternidad económica, solidaridad social y democracia directa. Y, en tanto que una nueva forma de producir, de consumir y de distribuir, se propone como una alternativa viable y sostenible para la satisfacción de las necesidades individuales y globales, aspirando a consolidarse como un instrumento de transformación social.
Ofrece algunos principios y nuevos enfoques alternativos frente al funcionamiento de la economía capitalista, propone iniciativas prácticas en todos los ámbitos del ciclo económico (financiación, producción, comercialización y consumo) colocando a las personas y, en general, a la sostenibilidad de la vida en el centro y como objetivo de su actividad. A la economía solidaria le interesan más los objetivos y la práctica que la concreción jurídica de la empresa, porque desde el movimiento de la economía solidaria se plantean que muchas empresas cooperativas o sociedades laborales pueden alejarse de los principios de la economía solidaria, aunque estas empresas estén consideradas como empresas de economía social.
Alguno de sus objetivos son los siguientes:
1.- El desarrollo de las personas en todas sus dimensiones y capacidades: físicas, psíquicas, espirituales, estéticas, artísticas, sensibles, relacionales…en armonía con la naturaleza.
2.- La compenetración con la Naturaleza.
3.- La solidaridad humana y económica como principio de nuestras relaciones locales, nacionales e internacionales.
Pero para definir mejor la economía solidaria y marcar los objetivos de la economía solidaria, podemos recurrir a uno de los documentos de RIPESS, en concreto en un documento denominado Visión Global 2015 plantea el siguiente objetivo:
«La economía social solidaria (ESS) es una alternativa al capitalismo y a sistemas económicos autoritarios controlados por el Estado. En la ESS, la gente común tiene un rol activo en determinar el curso de todas las dimensiones de la vida humana: económica, social, cultural, política y ambiental. La ESS existe en todos los sectores de la economía producción, finanzas, distribución, intercambio, consumo y gobernanza. La ESS anhela transformar el sistema social y económico incluyendo los sectores públicos y privados, así como el tercer sector. En la ESS no se trata sólo de reducir la pobreza, sino también de superar las desigualdades, que abarcan todas las clases sociales. La ESS tiene la capacidad de utilizar las mejores prácticas del sistema presente (como la eficiencia, uso de la tecnología y conocimiento) y de canalizarlas hacia el beneficio de la comunidad, en función de los valores y objetivos del movimiento de la ESS.
En definitiva son Empresas que aspiran a superar el capitalismo y están presentes en en muchas actividades económicas, desde la vivienda, la banca y la energía hasta las telecomunicaciones, la alimentación y el transporte.
Hay empresas de economía solidaria trabajando en energías renovables, reciclaje, economía circular, agricultura ecológica, eficiencia energética, venta de productos de segunda mano, alquiler de equipos, etc.
En las empresas de la economía solidaria los hombres y las mujeres tienen los mismos derechos y obligaciones, cobran el mismo salario a igualdad de responsabilidades.
En las empresas de economía solidaria el que más gana, no supera el triple del que menos gana. En las empresas multinacionales que todos conocemos, el que más gana tiene un salario 500 o 600 veces superior al salario más bajo.
En las empresas de economía solidaria no hay explotación laboral, ni se pisotean los derechos laborales, ni se aprovechan de los productos fabricados en Países pobres con personal en condiciones de semiesclavitud. Todos los procesos están auditados por una auditoría social que garantiza el compromiso solidario.
En definitiva lo que define a la economía solidaria son sus conductas, no su perfil jurídico (como ocurre en el caso de la economía social).